Kanchay

Presentación Institucional

K′ANCHAY enciende su propuesta de trabajo en el Norte de Potosí en fecha 1 de septiembre del 2.002. Desde entonces ya tenemos la satisfacción de ver, en los resultados e impactos, profesionales, técnicos agropecuarios, profesores, egresados de universidad y varios dirigentes de sus organizaciones sociales, desde lo educativo. Y en lo productivo muchos paisajes cambiados, pero sobre todo y lo más importante economías mejoradas en el bolsillo de los beneficiarios. Pues son satisfacciones profundas cuando se trata de resultados e impactos en comunidades rurales, quechuas y aymaras, de sectores tradicionalmente abandonados y condenados a la pobreza más insultante y extrema.

El área rural, eslabón perdido sin rumbo ni identidad

En estos últimos diez años se han realizado enormes esfuerzos a nivel de la infraestructura y el mobiliario; pero la calidad educativa no ha mejorado. Lo extraño es que los resultados son los mismos que hace diez años atrás, es decir que la infraestructura y el mobiliario han servido muy poco para los procesos pedagógicos en sí. Los temas que todavía se "enseñan" no tienen nada que ver con las necesidades inmediatas, en general, de la realidad: agrícola, pecuario, organizacional y comunal. Ni siquiera la secuencia de la "alfabetización" tiene resultados, los niños que terminan el segundo ciclo de primaria no saben realmente leer ni escribir medianamente. En las matemáticas es una verdadera tragedia griega. Los bachilleres son sólo de nombre. Los temas de fondo son varios: exigencias nulas, ritmo ausente, improvisación de profesores en el ciclo secundario y repetición de textos antiguos y poco pedagógicos.

En los complejos temas de producción también los esfuerzos no tienen rumbo sostenido. No es fácil por supuesto sacar conclusiones; pero investigaciones recientes sospechan, en líneas generales, que los resultados en producción dejan mucho que desear, considerando las enormes cifras de inversiones que se hacen en estas regiones rurales. Ojala que el actual proceso de reordenamiento en los municipios, mediante las Cartas Orgánicas, sean una buena oportunidad de diálogo entre instituciones, para rescatar experiencias como la nuestra y aportar en el fortalecimiento de las políticas de Estado.

En medio de esos enormes desafíos, qué queremos como institución?

  • Apoyar a los municipios en las políticas de estado en cuanto a lo productivo y la calidad educativa y resultados. Estamos conscientes de la complejidad de estas tareas; sin embargo, son las únicas que nos garantizan una sostenibilidad en el largo plazo.
  • Apoyar a las comunidades en la incidencia de ellos hacia la educación en los municipios, para las políticas educativas de calidad. También en la concientización de padres de familia, autoridades regionales e instituciones organizativas originarias nos garantizan un avance más sostenido del proceso educativo. En la misma línea es importante la producción y los mecanismos de mercado, como soportes de sostenibilidad regional.
  • Demostrar en los internados rurales que se pueden aprovechar estratégicamente para mejorar la educación: no sólo comidita y alojamiento. Sino exigencias mayores con un currículo alternativo: reforzamiento, profundización, valores de esta época junto a los clásicos y constantes, valor por el trabajo productivo y los resultados, compromiso con las necesidades de la sociedad actual y los desafíos de estado cada vez más exigentes.
  • Demostrar que se pueden tener resultados concretos en cinco o seis años. Esta apuesta por la calidad educativa, no es un capricho estético (castillos de cristales) o simplemente una manera de vivir institucional. Es un imperativo categórico si queremos sobrevivir como país y estado, en un mundo convulso, exigente y absolutamente competitivo con la ciencia y la resolución de problemas económicos de mercado. Si nuestro sistema educativo no nos garantiza un mínimo de resultados en esas vertientes, seguiremos echando al azar 300 millones de dólares que gastamos al año en sueldos de maestros, sin contar los gastos del estado en infraestructura y mobiliario. Inversiones que por ahora no tienen resultados.

Condiciones básicas en estos esfuerzos

Alianzas estratégicas entre instituciones y municipios, pues las actitudes solitarias y heroicas ya han pasado de moda. La integralidad de las ciencias, sus mecanismos complejos en los resultados nos exigen un diálogo constante interdisciplinario, es decir institucional. Las discusiones para las inversiones municipales en educación y salud, requieren de un mínimo de consensos a nivel de las estrategias y los resultados que buscamos, eso es coordinación institucional estrecha. Poco a poco los espacios de las verdades absolutas se están achicando, por el empuje de la integralidad y las visiones más holísticas y exigentes de la realidad. Este empuje nos arrasará si no nos preparamos para lo que se viene, nos guste o no. Es decir, las alianzas estratégicas son una necesidad primordial en nuestros desafíos institucionales, lo contrario sería irresponsable y poco serio para lo que nos exige el tiempo presente. Como K′anchay estamos absolutamente conscientes de esto.

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